¿Qué dice Padre Flavio sobre Alpha para Jóvenes en Argentina?

Personalmente el Curso Alpha llevado a cabo en Serrezuela y Tuclame sella una parte importante de mi vida. Pero por sobre lo formativo está lo vivencial. 

Muchos jóvenes se sumaron a este curso. Algunos con más incertidumbre que otros. Sin embargo, semana a semana no dejaban de asistir. Algunos pocos se bajaron pero no fue motivo para que varios más dejaran. 

Reconozco que mucho he aprendido de ellos en este curso Alpha: gestos, saludos, alegrías, tristezas. Estoy agradecido a Dios por ver en cada uno de los jóvenes procesos de transformación, internos por sobre todo. Ninguno dejó de ser el que era. Ahora bien muchos fueron cambiando. 

Vi algunos en misa, siendo que nunca los había visto y después de hablar con ellos me compartían que hacía años que no asistían. También me decían que no entendían mucho pero que iban porque alguna de las chicas del equipo de Alpha los había invitado.

La fe se vive “en patota”

Cada día me convenzo más que la fe se vive “en patota”. Muchos y muchas son los que continuaron porque un amigo o amiga, novio o novia, siguieron asistiendo. Y descubrir esto te permite darte cuenta que uno también debe tomar parte. Y pienso en Jesús, que siendo el Maestro que compartía con sus discípulos, era el Amigo de los mismos Apóstoles. 

No queda menos que tomar partida de este aprendizaje bíblico. Pues bien si uno no tiene el deseo de conocerlos, cómo podrá orar por ellos, cómo se alegrará con ellos, cómo podrá entenderlos para acercarles, siendo humilde instrumento, el “don de la fe cristiana”.

Recuerdo en las reuniones de equipo que algunos de los coordinadores de grupos pequeños estaban preocupados porque no participaban en su grupo o bien porque aportaban más dudas al grupo. Por momentos creía que todo se iba de las manos. Sin embargo sabía que era todo lo contrario. Tal vez porque desde el Curso Alpha te dicen que eso es normal y es bueno, quizás porque aprendí a confiar en aquellos que son rebeldes.

Durante las últimas sesiones de Alpha he vivido interiormente algo que llegó a tocarme profundamente. Y mucho más se intensificó durante el fin de semana Alpha con la Jornada del Espíritu Santo. Vive en lo más profundo de mi corazón un gran cariño y amor por estos jóvenes. Y es común sólo alegrarse de los cambios externos de ellos. Pero me permití, acompañado de Dios (porque si no es imposible), intentar ver sus corazones. 

El fin de semana Alpha

El fin de semana Alpha que se realizó en San Esteban contó con alrededor de 70 jóvenes. Durante el mismo se realizaron confesiones. Para la mitad de ellos era su primera vez. Del resto, la mitad sólo se había confesado una vez en su vida.  La mayoría optó por confesarse. 

Durante el domingo compartimos la Santa Misa junto a la Efusión del Espíritu Santo. Este último momento fue maravilloso. Se sentía con gran fuerza el poder del Espíritu Santo que descendía sobre cada uno de ellos. 

Hasta el dueño del Hotel donde realizamos el evento, un hombre que no comulga ni la fe católica ni el cristianismo, dando una vuelta por el lugar en ese momento nos compartía a Cristian y a mí:

“Sentí que una gran energía, que algo fuerte y positivo estaba pasando en ese momento adentro del salón… no sé si es su Dios que llaman Espíritu Santo o qué pero se sentía que salía paz desde donde estaban ustedes con los jóvenes.”

También contando con el apoyo de todo el equipo, en cuanto a lo organizativo, hice de tiempos para hablar con algunos de los jóvenes personalmente. Una mezcla de dolor y de alegría abundaba dentro de mí. Ver el dolor que el Santo Espíritu deseaba sanar en esos días y cuantas amarraduras deseaba desatar… Muchos testimonios de agradecimiento pero también de pedido de perdón por sus rebeldías.

¡Ruego a Dios bendiga con muchas gracias el corazón y las familias de cada uno de estos adolescentes que tanto ansían la alegría eterna!